Condado de Fulton en Georgia como símbolo del “fraude electoral”: en la radio hispana se promueven esta y otras narrativas de desinformación

 

Ilustración por Susana Sánchez.

 

Escuchamos cómo se intensificó la difusión de contenidos inexactos, descontextualizados o simplemente falsos sobre lo que ocurrió en 2020 en Georgia y el surgimiento de “nuevos elementos” que demostrarían que hubo una estrategia para cambiar los votos.  Expertos en comunicación política analizan el “ruido” que gana terreno ante la realidad documentada.



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Por Carlos Chirinos, @carl_chirinos

Durante la madrugada del 4 de noviembre de 2020, mientras EE.UU. seguía contando votos de la elección entre Donald Trump y Joe Biden, Fulton County, en Georgia, se convertía en el epicentro de las acusaciones de supuesto fraude promovidas por Trump. Autoridades en Washington, medios conservadores y redes sociales impulsaron la idea de que allí estaba la “prueba del robo”, una narrativa que buscaba demostrar un delito inexistente y refutado repetidamente, pero que ha persistido seis años después, en vísperas de las elecciones de medio término.


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Los resultados en Fulton y en Georgia fueron contados tres veces — escrutinio inicial, auditoría manual estatal y recuento solicitado por la campaña de Trump — y aunque se detectaron errores humanos y papeleo incompleto (una variación del 0,1053% en el conteo total de votos, que el secretario de Estado señaló como dentro del rango esperado para errores de conteo manual), nada alteró el resultado: Biden ganó Georgia por unos 11.800 votos.

Aun así, la narrativa negacionista desde sectores conservadores, encabezada por Trump, se mantuvo y se reforzó con su regreso a la Casa Blanca y su insistencia en un fraude inexistente que no ha sido demostrado, como recoge el compendio de casos de la American Bar Association.

En abril de 2026, una encuesta de Reuters/Ipsos mostró que el 31% de los consultados creía que la elección de 2020 fue robada y el 46% consideraba que muchos no ciudadanos votan. La radio en español en EE.UU. ha servido para difundir teorías conspirativas sobre fraude y la idea de que el Partido Demócrata — junto con republicanos contrarios a Trump — manipula elecciones mediante la “importación” de inmigrantes para que voten, una versión desmentida por múltiples investigaciones y auditorías estatales.

La radio tradicional como parte de la estrategia desinformadora

92.3% de los adultos utilizan la radio para informarse o entretenerse, según un estudio de Nielsen (enero de 2026). Foto: Acento Story Tank

La radio, el medio electrónico masivo más antiguo, sigue siendo la plataforma más utilizada por los hispanos en EE.UU.: 93.2% de los adultos la usan para informarse o entretenerse, según un estudio de Nielsen (enero de 2026), que la describe como una vía “consistente y fiable” para llegar a este grupo. El informe destaca que los oyentes hispanos recurren a la radio en momentos clave de decisiones y compras, lo que permite influir en su comportamiento cuando están más atentos. Además, desarrollan relaciones de confianza con presentadores y formatos que conectan con sus experiencias.

En un trabajo sobre publicidad política en la radio en español en EE.UU. publicado en 2022 en el Journal of Radio & Audio Media, los profesores Christopher Terry (Universidad de Minnesota) y Fernando Severino (Universidad de Illinois) indican que “las campañas de movilización dirigidas a los hispanohablantes son eficaces para llevar a los latinos a las urnas”.

Aunque el trabajo está centrado en publicidad política y no en opinión, los autores destacan que el amplio alcance de la radio en español es una “herramienta clave” para lograr la movilización, “especialmente entre aquellos que hablan principalmente español y muestran una baja propensión a votar”. 

Esa capacidad de influencia explica el alto impacto de los contenidos difundidos por la radio tradicional, que luego se amplifican en redes sociales de emisoras y presentadores. Por ello, la desinformación transmitida por este medio tiene un potencial especialmente alto de afectar a la comunidad hispana que la escucha.

“Estamos un poco preocupados, o podría decir muy preocupados, porque estamos viendo narrativas similares a las que vimos en el 2020”, dijo a palabra Evelyn Pérez-Verdía, estratega de comunicaciones especializada en narrativas y CEO de We Are Más, una consultora que promueve la participación política entre la comunidad hispana mediante campañas de servicio público.

“La desinformación existe en todos los ámbitos. Al igual que está en la comunidad hispana, está en la comunidad asiática; esto es ‘micro-targeting’. Lo que lo hace diferente es que somos la minoría más grande de este país y que somos una comunidad que desde la niñez y desde nuestros tiempos en Latinoamérica escuchamos la radio. Incluso si naciste o te criaste aquí, escuchas la radio porque te atrae la música”, dijo Pérez-Verdía.

Pero, hasta la llegada de las redes sociales, lo que se decía en la radio se “lo llevaba el viento”, aunque quedaba fijado en la mente de quienes habían escuchado.

Palabra pudo constatar cómo se intensificó en radios del sur de la Florida la difusión de contenidos inexactos, descontextualizados o simplemente falsos sobre lo que ocurrió en Fulton a partir de un evento que facilitó la reactivación de estrategias desinformativas.


“La desinformación existe en todos los ámbitos… Lo que lo hace diferente es que somos la minoría más grande de este país y que somos una comunidad que desde la niñez y desde nuestros tiempos en Latinoamérica escuchamos la radio”.

— Evelyn Pérez-Verdía, estratega de comunicaciones especializada en narrativas


El FBI entra en escena en Fulton

Se observa a agentes del FBI en el Centro de Operaciones y Gestión Electoral del condado de Fulton, el miércoles 28 de enero de 2026, en Union City, Georgia, cerca de Atlanta. (Foto AP/Mike Stewart)

A comienzos de diciembre de 2025, funcionarios de Fulton reconocieron ante la Junta Electoral de Georgia que más de 130 cintas de recuento de 2020 no tenían las firmas requeridas, un error administrativo que involucraba unas 315.000 papeletas. Aunque las autoridades aclararon que esto no afectaba el resultado y que esas boletas ya habían sido verificadas en auditorías y recuentos, el hallazgo reavivó el escrutinio.

Los election deniers lo presentaron como “prueba de fraude”, afirmando en programas de radio — como uno en Actualidad Radio WURN el 26 de diciembre de 2025 — que Georgia “admitió 315.000 votos ilegales” y que eso habría cambiado el resultado, pese a que las autoridades nunca dijeron tal cosa.

Correos electrónicos enviados a la directiva de Actualidad Radio para conocer sus procedimientos de verificación de la calidad de la información que sale al aire no había sido respondido al momento de publicar esta nota.


Captura de pantalla de la transcripción del audio en Verdad.

La narrativa se repitió durante semanas y se conectó con el allanamiento del FBI a las oficinas electorales de Fulton, usado por comentaristas para reforzar la idea falsa de que esos 315.000 votos eran “ilegales”, como afirmó este entrevistado de America Radio WSUA de Miami el 6 de febrero de 2026.


Captura de pantalla de la transcripción del audio en Verdad.


Al ser consultados sobre los procesos editoriales internos, los responsables de America Radio afirmaron que no era su política cuestionar los resultados electorales de 2020 y que reconocían el resultado que dio ganador a Joe Biden. Achacaron la responsabilidad de las declaraciones al invitado al programa y afirmaron que el único control que podían hacer era no llamarlo de nuevo a participar en espacios de la radio.

Como se ha visto, la narrativa desinformante no se detiene ante la evidencia demostrada de que las auditorías estatales no encontraron problemas en la votación, al punto de que este presentador de Radio Libre 790 WAXY de Florida afirmó el 8 de febrero que “hay cuestionamientos legítimos”.


Captura de pantalla de la transcripción de los comentarios en el mismo programa de radio de Florida.


Los representantes de Radio Libre declinaron hacer comentarios a palabra sobre la calidad de la información presentada en ese segmento.

En otro caso, escuchado en Radio Mundo WNMA de Florida el 24 de marzo de 2026, el presentador habla con notable indignación en su voz de un dato que el condado, según él, “acaba de admitir”.

Captura de pantalla de la transcripción de los comentarios en el mismo programa de radio de Florida.

Pero el condado había reconocido ese error ya en una reunión del Consejo Electoral Estatal el 9 de diciembre, por lo que parece que el presentador se entera a destiempo de la noticia. Además, el secretario de Estado Brad Raffensperger había aclarado que “todos los votantes fueron verificados con una identificación con fotografía y emitieron sus votos legalmente”. 

Ese mismo narrador añade que el condado “admitió que destruyeron más de 1,7 millones de imágenes originales de las papeletas”, dando a entender que es una ilegalidad, cuando lo que sucedió es que las autoridades eliminaron los materiales electorales, como indica el Código Legal de EE.UU. en su Título 52, Subtítulo II, Capítulo 207 que pide que esos registros se mantengan por dos años después de unas elecciones federales.

Maduro, Smartmatic y la “conexión venezolana” con el fraude

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Otro hecho noticioso aprovechado por quienes impulsan la tesis del fraude electoral es la captura del gobernante venezolano Nicolás Maduro por comandos estadounidenses en Caracas el 3 de enero de 2026. Los promotores de la negación electoral han insistido en una supuesta conexión venezolana a través de la empresa proveedora de sistemas de votación electrónica, Smartmatic,fundada en el 2000 en Boca Ratón, Fl, por tres ingenieros venezolanos. Su primer gran contrato fue la automatización del referendo revocatorio de 2004 en Venezuela. Desde entonces, Smartmatic se internacionalizó, con sede en Londres y contratos en distintos países, incluido el condado de Los Ángeles en 2020, la mayor circunscripción electoral de EE.UU.

En 2020, una campaña impulsada por seguidores de Trump y amplificada por medios conservadores como Newsmax y Fox acusó a Smartmatic de participar en una conspiración con Dominion Voting Systems, otra empresa de sistemas de votación, para robar las elecciones, alegando que la “empresa venezolana” actuaba en coordinación con el gobierno de Maduro. Ambas empresas obtuvieron victorias judiciales al demandar a esos medios y a algunos presentadores por esas acusaciones.

En 2017, Smartmatic denunció que en las elecciones de la Asamblea Constituyente las autoridades venezolanas inflaron la participación en al menos un millón de votos, lo que llevó al fin abrupto de su contrato con el gobierno.

Aun así, en el entorno negacionista circulan versiones sin respaldo sobre supuestas negociaciones de Maduro para ofrecer información sobre cómo se habrían cometido fraudes electorales en EE.UU., como aseguraba este presentador de Radio Mundo WNMA 1210 AM de Florida el 24 de julio de 2026.


Captura de pantalla de la transcripcion del programa.


El presentador repite varias falsedades: afirma que esos políticos serían citados para escuchar inminentes declaraciones de Maduro (su juicio está previsto para junio de 2027) y asegura que el exmandatario se declaró culpable de narcotráfico, cuando en su primera audiencia, el 5 de enero de 2026, se declaró inocente. También sostiene que “la última elección decente en Venezuela” fue en 1992 y que ese año comenzaron a usarse máquinas de Smartmatic. En realidad, la empresa debutó en Venezuela en el referendo revocatorio de 2004.

Palabra intentó en repetidas veces comunicarse con Radio Mundo, pero no logró obtener respuesta ni mediante correos electrónicos, ni en el teléfono listado. Los intentos de conseguir un contacto directo a través del conglomerado de radios al que pertenece, Multicultural Radio Broadcasting (MRBI), tampoco dieron resultado.

Cuando la realidad es irrelevante

Una característica de la radio es su unidireccionalidad, a pesar de que existan programas que se definen como “participativos”, lo que permite a los presentadores bombardear con sus argumentos a una audiencia mayoritariamente pasiva. Foto: Acento Story Tank

Al trabajar con los contenidos de la radio que escuchan los hispanohablantes, es notable la insistencia en la desinformación en la que incurren estos presentadores, pese a que haya sido demostrada la falsedad por auditorías, declaraciones y hasta procesos judiciales.

Pero, como explicó a palabra el asesor de comunicación y consultor político Antoni Gutiérrez-Rubí, quien ha manejado varias campañas políticas en España y América Latina, se trata de una estrategia en la que la realidad es “irrelevante” y en la que la clave está en generar, más que desinformación, ruido.

“Necesitan hacer mucho ruido porque el ruido inhibe mucho y nos enfrentamos a mucho ruido, un gran volumen de contenidos falsos, tergiversados, manipulados junto con la inteligencia artificial. Eso ya alcanza unos niveles exponenciales y hoy a lo que se enfrenta la verdad democrática, la verdad científica y la verdad documentada es al ruido”, afirma Gutiérrez-Rubí, quien dirige Ideograma, una consultora de comunicación que opera en España y América Latina.

 “A través de algoritmos diseñados específicamente, de bots, de agentes de IA, consiguen crear un clima de opinión inexistente pero suficientemente ruidoso como para que tú te vuelvas pequeñito, pequeñito, pequeñito. Y cuando te vuelves pequeñito y te paralizas, piensas que tu verdad es pequeña. Por lo tanto, el ruido ensordecedor sobre el que la mentira y la desinformación cabalgan es el elemento central”.

Gutiérrez-Rubí destaca cómo los negacionistas electorales se valen del viejo adagio de “‘se non è vero, è ben trovato’ (si no es verdad, está bien inventado)” porque “el presidente (Trump) necesita que lo que él dice sea verdad, aunque no lo sea, y que el dato último y que la última palabra sea la suya, aunque no sea justo o no sea correcto”.

Una característica de la radio es su unidireccionalidad, a pesar de que existan programas que se definen como “participativos”, lo que permite a los presentadores bombardear con sus argumentos a una audiencia mayoritariamente pasiva. Y eso hace que, aunque choquen con la realidad, “sorprendentemente, no les importe”, advierte Gutiérrez-Rubí.

“Es irrelevante que choque con la realidad porque el argumento nunca es para contrastar o para verificar o para comparar, el argumento es una ofensiva política. Y cuando viene una disonancia cognitiva porque viene otro dato que lo cuestiona, se ningunea, se aparta, se lateraliza, se estigmatiza o se niega deliberadamente para seguir manteniendo el argumento central del ataque, de la convicción del ataque”.


“Curarse en salud”: la estrategia detrás de la narrativa del fraude

Los errores administrativos reconocidos y documentados por el condado de Fulton han sido transformados en una conspiración nacional que se usa para cuestionar la seguridad de las elecciones actuales, sobre todo en estados y condados que puedan no resultar favorables a candidatos conservadores.

Para Javier Maza, especialista en comunicación política de tendencia liberal y quien ha trabajado con campañas electorales y gobiernos en EE.UU. y América Latina, lo que se proyecta desde Fulton es parte de la estrategia de sembrar dudas en el sistema electoral con la que Trump y sus asesores buscan “curarse en salud” ante posibles pérdidas en las midterms.

“‘La mentira repetida se viste de verdad' es un axioma en la comunicación política moderna. O sea, si tú repites y además con un mensajero muy eficiente como es Trump, que tiene esa facilidad de llegar. Pero además acordemos una cosa: alrededor de Trump no hay un partido (...) hay casi un culto, un movimiento alrededor de Trump. Hay mezcla de fanatismo y el fanatismo siempre está desconectado de la realidad. En ese sector han funcionado todavía las narrativas del fraude”, indica Maza.

El 24 de marzo de 2026, un presentador en Radio Mundo WNMA de Florida aseguraba que “esto es solo la punta del iceberg de lo que Georgia oculta con relación al fraude de las elecciones del 2020”, dando a entender que el caso de los supuestos manejos irregulares de las elecciones se extiende a otras partes del país. 

“Lo que están haciendo desde ahora  es sembrar el terreno para que en el momento en que probablemente pierdan (en las midterms) quieran salir con el cacareo del fraude y tratar de quitarle legitimidad a la elección que tenemos en noviembre. Esa es la explicación, no hay otra. Están simplemente curándose en salud, como se dice, para que llegado el momento digan: 'Yo ya les había dicho que esto iba a ser fraudulento'”, dijo Maza.

Más allá de la intencionalidad política proveniente de uno u otro sector, para quienes trabajamos con palabras — periodistas, editores, verificadores, educadores — Fulton es un recordatorio de que la verdad no gana por sí sola. Hay que explicarla y repetirla. Incluso, como en el caso de las elecciones del 2020, cuya limpieza tiene el respaldo de decenas de procesos perdidos en cortes por falta de evidencia o de la voz autorizada de funcionarios, técnicos y expertos, hay que volver a ella aunque debería parecer que ya todo quedó claro. Incluso seis años después.

 
 

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Nota editorial: Este artículo fue realizado con una beca de reportaje de VERDAD, financiada por la Fundación MacArthur, para apoyar el uso de la tecnología en el impulso del periodismo de alta calidad. palabra mantiene total independencia editorial y control sobre la cobertura y publicación de esta historia.


Carlos Chirinos Vásquez es periodista internacional y editor político especializado en verificación de hechos y desinformación que afecta a comunidades latinas en EE.UU. Dirigió el equipo de política de Univision News y cuenta con más de dos décadas de experiencia, incluidos 15 años en BBC World Service. Actualmente es editor político y electoral de Factchequeado.com. Es miembro asesor del Center for Media Integrity of the Americas y desarrolla programas bilingües de alfabetización mediática para audiencias vulnerables a la desinformación. Es fellow del Chevening Programme de Reino Unido. @carl_chirinos