Aunque las lluvias alivian la sequía, habitantes de Corpus Christi cambian de hábitos a largo plazo

 

Corpus Christi es sinónimo de agua. A medida que disminuye el riesgo de una emergencia hídrica total, muchos residentes siguen reflexionando sobre su relación con el agua.

 

De las cocinas y duchas del hogar a los refugios de animales: un recorrido por Corpus Christi revela la creatividad de los residentes para consumir menos agua y adaptarse a la escasez.

Nota del editor: Este artículo se publica en asociación con The South Texas Project, una iniciativa del Departamento de Comunicación y Periodismo de la Universidad Texas A&M que reporta historias de la región.

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Texto y fotos por Mariano Castillo, @mariano_tamu

Traducido por palabra

CORPUS CHRISTI, Texas — En una calle residencial por lo demás desierta, Louis Alvarado empujaba una cortadora de césped para emprolijar el jardín de una amiga de la tercera edad, de la iglesia, manteniendo la fachada de la casa ordenada en medio de otras viviendas donde la hierba y las malas hierbas crecen sin control. Lo que habitualmente sería una tarea normal, el cuidado del jardín, no había sido lo mismo aquí desde que la ciudad entró en las restricciones de agua de Etapa 3 en diciembre de 2024. Estas restricciones implicaban la prohibición de regar los céspedes, lo que dificultaba el mantenimiento de las áreas verdes.

El panorama ha estado mejorando: en agosto, la ciudad redujo su nivel de alerta a las restricciones de agua de Etapa 2, lo que permite un riego limitado.

“No hablamos con muchos vecinos de por aquí sobre este tema”, dijo Alvarado una mañana reciente, señalando las distintas tonalidades de verde y marrón y el estado de la vegetación al alcance de la vista. “No creo que sea un tema sensible, sino más bien un: ‘¿qué podemos hacer? Tienes las manos atadas’”.

Las restricciones de agua son el resultado de la sequía y del aumento de la demanda, que han reducido los embalses que abastecen a Corpus Christi a niveles preocupantemente bajos. A principios de año, la preocupación alcanzó una nueva urgencia cuando las autoridades pronosticaron que la escasez se convertiría en una emergencia hídrica total, el punto en el que la demanda de agua estaría a seis meses de superar al suministro.

Los temores acapararon los titulares nacionales. ¿Podría Corpus Christi quedarse sin agua? ¿Acaso las necesidades de agua de la industria estaban teniendo prioridad sobre las de los residentes? ¿Qué soluciones existían?

Originalmente, la ciudad estaba en camino de alcanzar el umbral de emergencia hídrica en septiembre de este año. Se pospuso para diciembre, y luego llegó un alivio aún mayor. Las recientes lluvias y las crecidas postergaron hasta septiembre de 2028 lo que apenas unos meses atrás se perfilaba como una crisis inminente.

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No hay grandes vallas publicitarias sobre la escasez de agua ni signos evidentes de desesperación en Corpus Christi. Uno de los pocos indicadores es este medidor de sequía afuera de una oficina municipal.

Alvarado estaba aprovechando las lluvias que aportaron más verde y signos de vida al césped. Aunque algunos vecinos estaban dejando que las malas hierbas invadieran sus jardines, él quería ayudar a su amiga a mantener el suyo impecable. La noticia de que la fecha límite de la emergencia hídrica se había retrasado es un alivio bienvenido, pero es temporal. Las restricciones de agua se mantienen y Alvarado comentó que la gente las afronta de diferentes maneras.

“Cada uno puede tener una opinión distinta, pero todos estamos pasando por lo mismo”, afirmó.

Con el riesgo de una emergencia pospuesto por los próximos dos años, hay residentes que ven la crisis como un peligro superado. Para otros, en cambio, la experiencia ha dejado una huella permanente, redefiniendo nuevos hábitos de ahorro de agua a largo plazo

Nuevas rutinas para familias y niños

El tema está muy presente en la mente de Alex Deanda y su familia, cuyos hábitos han cambiado a lo largo de las restricciones de agua.

“Tenemos cinco hijos en casa, de entre 20 y 3 años, así que hemos reducido el consumo de agua para las duchas y al preparar la comida, sin dejar correr tanto el agua”, explicó.

A pesar de que no se ha llegado a las restricciones más severas por emergencia hídrica, su familia ya se está acostumbrando a duchas más cortas, acompañadas de recordatorios de los padres tocando la puerta.

“Lo entiendo, es difícil, es algo constante, constante, estar todo el tiempo encima de los niños”, dijo Deanda. “O siempre estoy pendiente del uso del agua, diciendo ‘oye, ten cuidado, no la dejes abierta’”.

“Tenemos cinco hijos en casa, de entre 20 y 3 años, así que hemos reducido el consumo de agua para las duchas y al preparar la comida, sin dejar correr tanto el agua”.

Alex Deanda, residente consciente del uso del agua

Entre las medidas que han adoptado los habitantes de Corpus Christi destaca el uso de agua tratada provista por la ciudad, orientada a tareas como el riego de jardines y plantas.

En todo Corpus Christi, los bajos niveles de agua siguen en la mente de la gente, pero si se busca un signo de advertencia evidente de que la octava ciudad más grande de Texas corría el riesgo de quedarse sin agua, no se encontrará ninguno. En la superficie, la ciudad funciona con normalidad. No hay enormes carteles publicitarios ni una sensación de desesperación. En cierto modo, es un asunto oculto: los embalses están fuera de la ciudad, las tuberías que traen el agua potable son subterráneas y los titulares periodísticos se han reducido tras las recientes lluvias.

Y ahí reside la ironía - señalada por varios residentes - de que Corpus Christi sea sinónimo de agua. La Bahía de Corpus Christi da la bienvenida a los visitantes que conducen hacia la ciudad, y varios de sus principales parques y atracciones están en el paseo marítimo. La playa está a poca distancia en automóvil cruzando la Laguna Madre, donde los visitantes practican kitesurf y los pescadores lanzan sus cañas. Hace calor, hay humedad y el ambiente salino flota en el aire.

“Vivimos junto al océano, hermano”, dijo Juan Collazo, reflexionando sobre por qué no había alguna forma de extraer agua utilizable de la humedad o “robarle agua al aire”. De pie frente a su casa en el oeste de la ciudad, Collazo piensa en grande. Su entusiasmo contrasta con el de un vecino a pocas puertas de distancia, quien, al ser consultado sobre la escasez de agua, se limitó a decir: “Si pasa, pasa”.

Juan Collazo se encuentra entre los residentes activamente preocupados por la escasez de agua. No todos sus vecinos sienten lo mismo.

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Collazo apoya la idea de una planta desalinizadora, una posible solución que se ha promovido como una medida a largo plazo a prueba de sequías. En febrero, la ciudad aprobó la construcción de un proyecto de desalinización de agua salobre en una planta de tratamiento municipal que, una vez que esté plenamente operativa, podrá suministrar 21 millones de galones de agua potable al día.

Otro proyecto independiente para una planta desalinizadora de casi 1.000 millones de dólares continúa en debate. Tras ser rechazado el año pasado, estuvo a punto de reactivarse en junio antes de ser aplazado finalmente hasta septiembre. A los críticos les preocupan el costo y las posibles consecuencias ambientales.

La ciudad también está tomando otras medidas. Pone a disposición de particulares y empresas agua reciclada para cubrir ciertas necesidades sin infringir las restricciones hídricas. El agua reciclada es agua residual tratada que no es potable, pero está autorizada para su uso en jardines y para algunos fines industriales. La ciudad utiliza agua reciclada para los campos y parques públicos.

Los residentes también se han adaptado comprando a la ciudad barriles para recolectar agua de lluvia con descuento. Es una forma de ahorrar agua que luego se puede utilizar para lavar automóviles o cuidar el jardín.

La ciudad ha puesto barriles recolectores de agua a disposición de los vecinos a un precio reducido.

 
 

Las empresas también hacen cambios

No son solo las familias las que están tomando medidas para adaptarse. Incluso con la emergencia inmediata pospuesta hasta finales del próximo año, el agua es un recurso indispensable para las empresas u organizaciones.

La Sociedad Protectora de Animales de Coastal Bend alberga a 300 animales que necesitan que se les llenen los tazones de agua y recibir baños. En un caluroso día de julio, los perros trotaban de un lado a otro dentro de sus caniles rectangulares, algunos con pequeñas piscinas infantiles. Sin la higiene adecuada, aumenta el riesgo de propagación de enfermedades.

“Usamos agua todo el día, por lo que es un tema preocupante, porque realmente no podemos hacer sacrificios cuando se trata de cuidar a nuestros animales de la mejor manera posible”, dijo Jackie McCollough, directora de marketing y desarrollo.

Jackie McCollough y sus colegas en la Sociedad Protectora de Animales de Coastal Bend han hecho cambios para conservar agua, mientras protegen las necesidades de los animales.

El refugio ha comenzado a conservar y reutilizar pequeñas cantidades de agua. Los cubos de agua utilizados para los animales no se vacían simplemente cuando hay que rellenarlos; en su lugar, esa agua se utiliza para limpiar las caneras. Un gran tanque que almacena agua para emergencias y que habitualmente se reemplaza cada año no se drenó este año, indicó McCollough. En lugar de desecharla, le aplicaron un tratamiento de choque químico para extender su utilidad.

Otros negocios, como los campos de golf de la ciudad, llevan mucho tiempo utilizando agua reciclada, desde mucho antes de esta sequía.

La escasez de agua definirá la toma de decisiones de Corpus Christi como ciudad y a nivel individual en el futuro previsible. Las predicciones más desalentadoras se han pospuesto casi dos años, pero incluso sin la amenaza de una emergencia hídrica inmediata, la relación de los residentes con el agua ha adquirido un nuevo matiz a largo plazo.


Mariano Castillo es profesor de periodismo en la Universidad Texas A&M. Anteriormente, ocupó varios puestos en CNN, incluyendo reportero, editor de verificación de datos y director de normas y prácticas. @mariano_tamu