Un vistazo al ‘culto’ japonés a la música latina
DJ Beto de California pincha su selección de ritmos tropicales como Dj invitado en una fiesta en Tokio.
LA MÚSICA TRASCIENDE FRONTERAS… Y A VECES OCÉANOS. Y EN JAPÓN, LA SALSA, LA CUMBIA Y EL REGUETÓN HAN HALLADO UN SEGUNDO HOGAR.
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Texto y fotos de Rodrigo Cervantes, @RODCERVANTES
TOKIO — Detrás de las fachadas brillantes o decadentes de los edificios de Tokio se esconden miles de pequeños bares con sus propios secretos y sorpresas.
Entre ellos, en el bullicioso distrito de Shibuya, se encuentra un bar entre hippie y de bajo perfil llamado Roots, que a veces alberga las fiestas de Mucho Mucho Mambo.
En él, durante una de esas fiestas, puede hallarse una tienda pop-up con productos mexicanos. En el bar se sirven tacos que parecen salidos directamente de la Ciudad de México, pero que provienen de Octa, una taquería local. Y la salsa viene con el platillo, pero también de los altavoces, con ritmos tropicales clásicos que los Djs tocan directamente de sus colecciones de vinilos antiguos y raros.
“Me parece que los bares y clubes japoneses no son como en Estados Unidos. En los bares en Tokio se ponen muchos discos de vinilo”, me diceMasaki Narahara, también conocido como DJ Masaki69. Es experto en música de muchos géneros, pero tiene una predilección especial por la música latina. Ha pinchado discos en Mucho Mucho Mambo y otras fiestas y bares latinos durante más de 20 años.
DJ Masaki69 (Masaki Narahara) es un coleccionista de música y DJ de Tokio.
Su colección de acetatos, que según él incluye más de 4.000 discos, se centra en grandes éxitos tropicales clásicos de Latinoamérica e incluso incluye rarezas, como discos de la antigua banda de Ricky Martin.
“¿Conoces a Menudo?”, me pregunta entre risas, “Tengo un montón de discos de Menudo. ¡No sé por qué los guardo!”.
Masaki forma parte de un movimiento underground que ha estado creciendo entre algunos bares y locales de música en vivo en todo Japón, en donde el público japonés disfruta de la salsa y el son, el hip-hop latino, la cumbia o el reguetón. Incluso hay más músicos locales e internacionales de estos géneros que tocan en locales de música en vivo o en eventos como el Festival de Cumbia de Japón.
El amor de Japón por la música latina proviene de la “Época Dorada” de la música tropical a mediados del siglo 20, explica Masaki. Cuenta que escuchó música latina por primera vez gracias a su padre.
“Después de la Segunda Guerra Mundial, en los años 50 y 60, la música latina se hizo muy popular en Japón. Mi padre tenía discos de Pérez Prado y Tito Puente”, recuerda.
La gente baila salsa, son cubano y cumbia en las fiestas de Mucho Mucho Mambo en Tokio, Japón.
El trío mexicano Los Panchos gozaba de gran popularidad en Japón por aquel entonces, mientras que varios artistas locales tocaban y cantaban mambo, chachachá y bolero con un toque japonés.
Una de las cantantes más famosas de la época, Chiemi Eri, hizo propias algunas versiones de canciones tropicales que ya eran populares en inglés o español, como “Papa Wa Mambo Ga Osuki” ( “Papá ama el mambo”, de Perry Como) o “キサス・キサス・キサス” (“Quizás, quizás, quizás”, de Osvaldo Farrés).
En los años 80, Japón sorprendió a Latinoamérica con La Orquesta de la Luz, liderada por la vocalista Nora Suzuki. La banda realizó giras por todo el mundo con su versión de salsa y muchos otros ritmos latinos, y se les recuerda principalmente por su sencillo de 1990: “Salsa caliente del Japón”.
Masaki afirma que algunos japoneses conectan con estos ritmos en parte porque les ayudan a olvidar el estrés y las estrictas normas sociales de su cultura.
“Los japoneses siempre están pensando en el qué dirán de los demás japoneses”, dijo. “Los japoneses no pueden comportarse como los latinos. Quieren hacerlo, pero son tímidos y prefieren esconderse un poco”.
Desde el este de Los Ángeles
hasta el oeste de Tokio
DJ Pancho forma parte de la escena musical latina en Tokio y Kanagawa.
DJ Pancho toca música latina usualmente en Kanagawa, en las afueras de Tokio, donde dice que hay “mucho barrio”.
“¡Soy un Dj lunático! ¡Pero un gran Dj pa’ que lo bailes, pa’ que lo goces, pa’ que lo pases bien!”, me dice emocionado, en español.
DJ Pancho es mitad dominicano y mitad japonés, pero su estilo y apariencia son totalmente propios de East L.A.: pantalones Dickies anchos, gorra con visera plana, tatuajes y gafas de sol. Aunado a eso está su gusto musical fuertemente inclinado a la cumbia: Los Ángeles Azules, Grupo 5 y Selena.
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La cultura chicana también cuenta con un número creciente de seguidores en Japón, especialmente en las ciudades de Osaka y Nagoya, polos del “estilo cholo japonés”. MoNa, a.k.a. Sad Girl es una de las artistas de hip hop actuales que forman parte de este grupo.
Hace cuatro décadas, Shin Miyata se mudó temporalmente de Japón a Estados Unidos para estudiar en East LA College la carrera de “Chicano Studies”. Actualmente dirige un sello discográfico y organiza fiestas chicanas en Tokio.
Según él, existe una distinción entre los japoneses aficionados a la música latina tradicional y aquellos que adoptan el estilo y la moda chicana.
Shin Miyata viajó a Los Ángeles hace cuatro décadas para aprender sobre la cultura chicana y ahora dirige un sello discográfico.
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“La gente tomó ideas de las películas y videos de hip hop de los 90, o de los 60, desde lo pachuco hasta el soul chicano”, dice, “así que a veces es diferente el mercado de la cumbia con la gente del soul chicano aquí”.
Miyata dice que los estilos méxico-estadounidense, chicano y cholo llegaron a Japón a principios de los 90 a través de películas como Blood In, Blood Out y grupos de hip-hop como Cypress Hill.
“Los japoneses y los mexicanos siempre hemos tenido cosas en común, ¿sabes?”, dice Miyata. Menciona un sentimiento compartido de familia y romanticismo, pero afirma que le gustaría que los japoneses aprendieran más sobre las luchas sociales y políticas de los chicanos, en lugar de simplemente apreciar su apariencia y su música.
“Los japoneses siempre nos quedamos en la superficie, pero quiero que la gente profundice más”, afirma.
La banda Mumbia y Los Candelosos tocando en un bar de música en vivo en Daikanyamacho, Tokio.
Cumbia con influencias japonesas
Ayumi Nobe, también conocida como DJPope, es originaria de Osaka y pone discos de su colección de vinilos en numerosos bares de Shimokitazawa, Shibuya y otras zonas de Tokio. Posee una extensa colección de discos tropicales clásicos, pero también de electrocumbia y chicha contemporánea, y ha realizado giras por Latinoamérica y Estados Unidos.
Según ella, el interés por la música latina en Japón ha ido en aumento, y ahora hay cada vez más músicos japoneses locales que interpretan sus propias versiones de ritmos latinos. Entre esos artistas se encuentran: Los Tequila Cokes, Rojo Regalo, Mumbia y sus Candelosos, Mochilero y Minyō Crusaders, una banda aclamada internacionalmente y que aparece en el documental recientemente estrenado: Bring Minyō Back!
El DJ Pope pincha cumbia clásica y electrónica en un bar de Shibuya, Tokio.
“Minyō Crusaders combina el minyō, un estilo musical tradicional de Japón, con influencias latinas. Es realmente original”, dice Pope.
Y los lazos entre Latinoamérica y Japón a través de la música siguen evolucionando. En marzo de 2026, el artista actual más importante del reguetón, Bad Bunny, eligió Tokio como la ciudad para ofrecer un espectáculo secreto que se transmite ahora por Spotify. Y uno de los músicos que actuó durante su presentación en el Super Bowl, Willie Calderón, ha convertido famosos éxitos del city pop japonés de los 80 en salsa, como el de Miki Matsubara, Mayonaka no door (Stay With Me)”.
Pope dice que la comunidad de música latina en Japón quizás no es muy grande, pero es única y acogedora.
“Así que, si tienen la oportunidad de venir a Japón, podemos compartirlo con ustedes, ¡y tal vez podamos ir de fiesta juntos!”, dice Pope.
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Escucha a algunos artistas japoneses que le han dado un toque latino a la música aquí.
Esta historia se emitió originalmente en KCRW.
Rodrigo Cervantes es un periodista bilingüe y estratega en comunicación galardonado y con amplia experiencia en Estados Unidos y México, entre otros países. Ha colaborado con medios como NPR, CNN, The Los Angeles Times y la BBC. Dirigió el buró en México de KJZZ, fundando la primera oficina internacional de una emisora de radio pública estadounidense. Fue editor general de la sección de Negocios de El Norte, parte de Grupo Reforma, uno de los principales grupos editoriales de México. En Georgia, EE.UU., dirigió la redacción de MundoHispánico, la publicación latina más antigua y de mayor circulación en el estado en ese entonces, perteneciente a The Atlanta Journal-Constitution. Su trabajo ha sido reconocido con premios Murrow de la RTDNA y José Martí de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP). Fue secretario de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ) y actualmente es co-director editorial de palabra, así como profesor adjunto en la Escuela de Periodismo y Comunicación W. Cronkite de la Universidad Estatal de Arizona (ASU). @RODCERVANTES