“¡Te Amo Porque S.O.S. Pueblo!”: Una mirada al colectivo de artistas inmigrantes de Nueva York

 

Al ritmo del son jarocho los artistas inmigrantes de ¡Te Amo Porque S.O.S. Pueblo! celebran su tercera exhibición.

 

Palabra estuvo en la tercera edición de esta iniciativa donde creadores inmigrantes de diversas disciplinas se unen para sanar en comunidad, defender sus raíces y resistir las políticas de odio a través del arte.

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Texto, fotos y videos por Ángel Melgoza, @ar.melgoza

NUEVA YORK - Guitarras diminutas resuenan en la calle Stephen. Tú eres la tristeza de mis ojos. Guitarras diminutas que generan tremendo alboroto. Que lloran en silencio por tu amor. Guitarras diminutas llamadas jaranas. Me miro en el espejo y veo en mi rostro. Jaranas que acompañan una serenata. El tiempo que he sufrido por tu adiós. Una serenata en la que el pueblo canta, toca, llora y se desgarra gritando.

La serenata interpreta el clásico “Amor Eterno” de Juan Gabriel con son jarocho, una música tradicional originaria del estado de Veracruz, México, que no podría ser más apropiada; es un ritmo comunitario que reúne música, baile y un ingenioso uso del verso. 

Es la tercera edición de “¡Te Amo Porque S.O.S. Pueblo!”, una exhibición colectiva de artistas inmigrantes o cuyas familias han sido marcadas por la migración, que en esta ocasión reunió el trabajo de 28 de ellos en la galería Stephen Street Gallery, un pequeño recinto de paredes blancas en Ridgewood, Queens, Nueva York. La exposición rindió homenaje a la maternidad y, paradójicamente, coincidió con la despedida de la madre de Cristian, uno de los artistas, que falleció dos días antes de la apertura.

La obra de Cristian, ‘Crónicas de una Pandemia’, es un recordatorio “de la fragilidad humana y su entorno”, así como un reconocimiento a las personas más vulnerables. Pero hoy también es una muestra de la fortaleza de esas personas a las que el artista dedica su pieza, gente marcada por su estatus migratorio, género y/o clase social.

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Al ritmo del Son Jarocho se inauguró la tercera exposición de arte inmigrante ¡Te Amo Porque S.O.S. Pueblo!

La exposición se llevó a cabo del 01 al 24 de mayo y rindió homenaje a la maternidad.

“¡Te Amo Porque S.O.S. Pueblo!” se ha ido transformando en un colectivo que comenzó a gestarse a finales de 2024 cuando el segundo mandato de Donald Trump era inminente. La artista mexicana Blanka Amezkua sabía que venían momentos muy difíciles y había estado posponiendo la invitación que le hizo la galería BronxArtSpace para realizar una exposición individual.

Blanka ingresó a los Estados Unidos fingiendo estar dormida cuando tenía cuatro años. A los diez regresó a México y no volvió a ver a sus padres durante cinco años, quienes se quedaron trabajando en los campos algodoneros de California. Eventualmente volvería a este país para estudiar arte; por un tiempo trabajó en un despacho de abogados y más tarde se instaló en el sur del Bronx, que ha sido su casa por más de 20 años. 

Ella misma describe su situación actual como una posición de privilegio, porque ahora puede entrar y salir del país, habla el idioma, tiene una fuerte red de familia y amigos, además de no tener hijos. “Yo sé que no es fácil para muchas personas poder decir ‘no tengo miedo’, pero justamente hay que crear alianzas”, dice Blanka en entrevista con palabra. 

Eso es lo que hicieron Blanka, el artista Marco Saavedra y la gestora María Ponce Sevilla, una alianza para crear “¡Te Amo Porque S.O.S. Pueblo!” Convirtieron la invitación individual que le había hecho la galería a Blanka en  una exposición colectiva que toma su nombre de un verso del poeta uruguayo Mario Benedetti. 

La propuesta fue de Marco, quien además sugirió adaptar el ‘sos’ a un llamado de emergencia frente al clima de odio, racismo, deportaciones y terror que ha abanderado la administración federal. No habiendo razones para celebrar, Blanka, Marco y María crearon una: una exhibición que se va volviendo una comunidad alrededor del arte, un pueblo que crea, se reúne y celebra. 

Fragmento del poema “Venimos sin apellidos” de Alexandra Délano.

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Paulina, Eugenia, Eufemia y Mary son mujeres indígenas. Durante el nueve de mayo, participaron en el festival “¡A toda madre!”, un espacio que organizó la artista peruana Niceli Portugal, quien estuvo al frente de la curaduría y la gestión de esta tercera edición. Ese día ellas impartieron un taller de infusiones tradicionales: frutos, hierbas, plantas, que se introducen en el agua hirviendo para preparar una bebida sanadora. Pero aquí esas mujeres también son artistas. 

Una parte importante del proyecto, nos cuenta Niceli Portugal, es invitar “a personas que hacen arte y que nunca habían exhibido antes”. Estas mujeres trabajan con textiles, con palma, e incluyen elementos que les son familiares; como Paulina, que en su bordado incluyó hojas de epazote, palo santo y cilantro, “yerba comestible y curativa”, dice en un audio que acompaña su pieza. La exposición contenía audios de todos los artistas explicando sus piezas, y en el sitio web de la exposición los puedes escuchar

“Ha sido muy inspirador trabajar con ellas”, cuenta Niceli durante la clausura de la exposición.

Al día siguiente de la celebración del festival del Día de las Madres, a Niceli le tocó despedir a la mamá de su mamá. Viajó a Perú para vivir el duelo que muchos inmigrantes se ven obligados a pasar a la distancia, muchas veces aislados de su familia y amigos. “En nuestros países el duelo tiene un sabor diferente, como cuando se vive en un pueblo”, dice Niceli, “y es lo que siento con este proyecto, que somos un pueblo”. Un pueblo que celebra a pesar de las adversidades.

El colectivo de artistas migrantes ¡Te Amo Porque S.O.S. Pueblo! celebró su tercera exhibición con música, baile y comunidad .

 
 

La felicidad es…

El trabajo de Blanka Amezkua comenzó a transformarse desde que Trump ganó por segunda ocasión la presidencia. Para enfrentar lo que venía, buscó rodearse de color, de la presencia de otros, de la energía positiva que el arte le podía generar. En sus talleres de papel picado les pedía a sus participantes que le regalaran los restos del material y con esos cachitos de papel de china, confeti y otros papeles festivos, fue armando un collage. 

La pieza que Blanka presenta en esta edición se titula ‘La felicidad es’, un llamado abierto para que las personas puedan definirla como quieran. Para ella, la felicidad es sentir que hay justicia en el mundo; quizás por eso, dice, no todos los días uno se siente feliz. 

Cuando le preguntan a Yadida por los logros de vida, ella menciona tres: la felicidad de su familia, el hecho de haber llegado a otro país y haber aprendido su idioma, pero, sobre todo, que sus hijos estén combatiendo “el fascismo en América”. 

Yadida es la mamá de la artista mexicana nacida en El Bronx, Odalys. Y justo  la voz de Odazlys es la que escuchamos a través de una bocina portátil, describiendo su obra de fotografías en papel con semillas. 

Suena un poco robótica y es opacada por las jaranas que ya resuenan al otro lado de una delgada pared de cartón y yeso. Niceli pregunta cuál es la siguiente obra que queremos escuchar. “La mariposa, la de Odette”, dice Blanka. Es el ambiente de la Stephen Street Gallery durante el cierre de la tercera edición de ¡Te Amo Porque S.O.S. Pueblo!

La pequeña galería de paredes blancas se ilumina con el trabajo de los artistas inmigrantes. Personas cuyas historias y trabajo se ven atravesados por el viaje, por el aquí y el allá al que se refiere Odette en la grabación que acompaña su pieza titulada Justo cuando la oruga pensó que el mundo se había acabado, se convirtió en mariposa

“[Las mariposas monarca] nunca olvidan sus raíces, siempre regresan a sus tierras ancestrales y son recibidas por su pueblo”, dice Odette con una voz suave que nos obliga a mirarnos unos a otros. Nuestras miradas se cruzan porque, en el reducido espacio, todos tratamos de dirigir nuestro oído hacia la bocina portátil. La galería tiene una falsa pared que se abre hacia una serie de pequeños estudios donde en este momento los músicos afinan sus instrumentos. 

Entonces, Blanka le dice a su mamá: “Mami, Ángel es de Michoacán”, “Ah, ¿sí? ¿De qué parte, vali?”, me dice juguetona. Entramos en una conversación sobre nuestros pueblos, de dónde eres, a quién conoces, cuándo fuiste, una conversación sobre Michoacán en Nueva York, curiosamente precedida por una pieza sobre las monarca, que migran entre estos dos territorios. Ellas nunca olvidan sus raíces, nos dice la artista Odette, y siempre regresan a sus tierras ancestrales, recibidas por su pueblo. Y nosotros, pienso, también podemos construir ese pueblo. Aquí y allá, somos pueblo.


“[Las mariposas monarca] nunca olvidan sus raíces, siempre regresan a sus tierras ancestrales y son recibidas por su pueblo”.

Odette, artista en la exhibición colectiva ¡Te Amo porque SOS Pueblo!


Ángel Melgoza, es periodista cultural. Ha colaborado en medios como Nexos, Revista de la Universidad, Revista Magis y El Malpensante. En 2021 dirigió el documental Tolvanera. @ar.melgoza