Los brasileños se unen en un festival en Nueva York, a pesar de la división política en casa

 

Brasil Fest, una celebración del Día de la Independencia de Brasil, llegó a Astoria, Queens, por primera vez el 7 de septiembre. Fotos de Alexia Massoud.

 

Brasil afronta un año de elecciones presidenciales reñidas y polarizadas, pero una celebración en Queens trae consigo unidad y esperanza.

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Texto, fotos y videos de Alexia Massoud, @alexia_reports

Editado por Rodrigo Cervantes


NUEVA YORK — Los brasileños siempre saben cómo recrear su hogar lejos de casa. En un barrio en Queens se vio una muestra de esa unidad, a pesar de que las actuales elecciones presidenciales en Brasil han sido apretadas y polarizantes, llenas de preocupaciones sobre el costo de vida.  

 En un domingo soleado de septiembre, dos cuadras de Astoria, Queens, se tornaron amarillas y verdes, mientras las calles se llenaron de brasileños que conmemoraban el Día de la Independencia en Brasil Fest. Maria Teresa Furtado, organizadora del evento, dijo que su meta era demostrar que “la unión es ahora más importante que nunca”.

Nacida en Astoria y con 22 años de edad, Furtado creció entre brasileños. Ella fue criada en un barrio con más de 2.200 brasileños, de acuerdo con el censo de 2020. 

Con una madre de Recife y un padre de Belo Horizonte, Furtado fue formada con una mezcla cultural rica del norte y del sur del país. Ella dijo sentirse siempre muy conectada con sus raíces. Inclusive el portugués fue su primera lengua. 

“Para mí, creciendo, el mundo era brasileño”, comentó. “Empecé a descubrir con el tiempo que los brasileños eran especiales, porque no todos tienen una comunidad como la que tenemos nosotros”. 

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Los asistentes al Brasil Fest bailaron al ritmo de música forró en vivo —un género nacional originario del noreste de Brasil—, interpretada por el dúo musical Flor de Massapê.


Bailando al ritmo de forró en vivo, jugando altinha, un juego popular de fútbol de playa en Brasil, y mordisqueando coxinha y feijoada —dos de las comidas más populares de la nación— uno casi podría olvidar que se estaba en Nueva York. Mientras tanto, Brasil se acercaba a lo que Daniela Campello, profesora de relaciones internacionales en Columbia University, llamó las elecciones “más relevantes” de su país y de América Latina.

Un escenario político apretado

El presidente actual de Brasil y con tendencia a la izquierda, Luiz Inácio Lula da Silva, busca la reelección contra el derechista Flávio Bolsonaro, un senador de Río de Janeiro y cercano a la administración de Donald Trump.

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Bolsonaro ganó popularidad siendo el hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien actualmente cumple una sentencia de 27 años acusado de un intento de golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022. 

Hasta hace poco, algunas encuestas apuntaban a un empate entre los dos candidatos. Quaest y Datafolha, dos de los encuestadores más grandes del país, colocaban a Lula un poco más adelante de Bolsonaro en todas las encuestas. 

Pero en la primera vuelta del 4 de octubre, el Tribunal Superior Electoral de Brasil dio la victoria a Bolsonaro con un margen de solamente 2%. La segunda vuelta es el 25 de octubre, dado que ningún candidato logró recibir la mayoría de votos necesaria. 

“Si los brasileños reeligen a Lula, Brasil todavía será lo suficientemente grande como para equilibrar a América Latina en contraste con los presidentes de ultraderecha de la región”, opinó Campello. “Pero si Brasil cambia de bando, estaremos en una situación preocupante, con Flávio Bolsonaro completamente alineado con EE.UU. de manera servil”.

El presidente de 80 años está concurriendo a su cuarto mandato y llegó a tener un récord de aprobación del 87% cuando salió del cargo en 2010. Lula era el líder “mejor evaluado del mundo”, de acuerdo con el periódico brasileño Gazeta do Povo. Pero hoy, su aprobación es la mitad de lo que era, casi el mismo nivel que su desaprobación. 

Lula le apostó a la soberanía como tema central electoral. Su nuevo eslogan de campaña, “Brasil soberano”, instaba a sostener la autonomía brasileña ante la presión y los aranceles de Estados Unidos. El presidente Donald Trump, en palabras de Campello, ha actuado de forma “extremadamente agresiva” con su política exterior, dejando a muchos líderes de otros países del mundo andando con cuidado, como si “andaran sobre cascarones de huevo”.

El científico político y jefe de redacción de The Brazilian Report, Gustavo Ribeiro, dijo que Brasil se ha acercado a China porque Trump ha acabado con el llamado “soft power americano”. 

“Esta elección, al final, no ha sido sobre soberanía, como Lula quería”, Ribeiro dijo en el programa All Things Considered de NPR. “Esta elección ha sido casi exclusivamente sobre problemas domésticos”.

Asuntos como el aumento de los precios de la comida y del transporte y el costo general de vida son cosas que importan a la mayoría de los brasileños, de acuerdo con Ribeiro y Campello. “No importa quién tenga el poder, derecha o izquierda: tener un costo de vida alto tiene un impacto negativo”, dijo Campello. 

A principios de año, Bolsonaro viajó a Texas para hablar en la Conferencia de Acción Política Conservadora, una reunión de líderes y funcionarios electos conservadores. En su discurso, dijo que “Brasil y EE.UU. fueron hechos el uno para el otro”, compartiendo los mismos “valores judeocristianos”.

Bolsonaro puso a Brasil como “la solución para que EE.UU. pueda romper con su dependencia de China para la obtención de minerales críticos, especialmente minerales de tierras raras”. Brasil ocupa el segundo lugar en reservas de estos minerales del planeta solamente detrás de China, pero su producción representa menos del uno por ciento del total mundial, de acuerdo con el reporte  Mineral Commodities Summaries de enero de 2025. EE.UU. tiene aproximadamente una décima parte de las reservas totales que tiene Brasil. 

“Trump 2.0 es mucho mejor que Trump 1.0, ¿no?”, dijo el candidato brasileño a la audiencia en Texas. “Pues bien, Bolsonaro 2.0 también será mucho mejor”.

EE.UU. tiene la mayor población de brasileños en el extranjero, de acuerdo con el Instituto de Política Migratoria. Datos del tribunal electoral muestran a más de 265.000 votantes brasileños en EE. EE. UU., quienes, para la primera vuelta, favorecieron a Flávio con 45.000 votos, mientras que Lula recibió aproximadamente 23.300. Sin embargo, más del 70% de dicho electorado se abstuvo. En Brasil, a pesar de que el voto es obligatorio, más de 33 millones decidieron no votar. 


“Tener un pie en un mundo [EE.UU.] y uno en otro [Brasil] es difícil, pero ser parte de esta comunidad brasileña ayuda a definir la cercanía de uno con su cultura”.

—Maria Teresa Furtado, organizadora de Brasil Fest



Una “fuerza resistente” en Nueva York

La participación electoral y los resultados pueden cambiar el 25 de octubre. Pero, por ahora, muchos brasileños en Nueva York, como Dora Flor y Davi Massapê, quieren seguir enfocados en su cultura. Como parte del dúo Flor de Massapê, ambos tocan y enseñan forró en Brooklyn y otros lugares, incluyendo el Brasil Fest. 

“Nosotros combatimos la marginalización que sufre nuestra comunidad latina cuando venimos y compartimos nuestra cultura”, dijo Flor. “Todos unidos somos una fuerza resistente”. 

Durante el festival, las banderas de Brasil ondeaban por todas partes o se veían estampadas en camisetas o incluso como pañuelos atados a perritos. Muchas familias llevaron a sus hijos pequeños, vestidos con camisetas de la selección brasileña de fútbol, sacándose fotos con enormes sonrisas. No se veía ninguna vestimenta con fines propagandísticos ni referencia alguna a “Lula” o “Bolsonaro”. Era simplemente un día en un festival donde nada importaba, excepto el orgullo de ser brasileño. 


Antoninha y su perrita Princess envuelta en una bandera de Brasil.


Al fin y al cabo, eso era exactamente lo que Furtado quería cuando organizó el Brasil Fest. 

“Tener un pie en un mundo [EE.UU.] y uno en otro [Brasil] es difícil, pero ser parte de esta comunidad brasileña ayuda a definir la cercanía de uno con su cultura”, dijo. 

 
 

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Alexia Massoud es estudiante de periodismo en Columbia University. Anteriormente, estudió relaciones internacionales y política en The George Washington University, donde también trabajó como una corresponsal de temas ambientales en Río de Janeiro, Brasil. Ella realizó prácticas en el periódico San Antonio Express-News — a través del Dow Jones News Fund — especializándose en negocios y salud; en Bloomberg Law en el equipo de periodismo judicial; y en The Brazilian Report. @alexia_reports