El esfuerzo de invisibilizar a los hispanos es impracticable

 

Foto de iStock por Lawrey.

 

“Existe la idea en ciertos individuos de extrema derecha de que hay ciudadanos que, aunque tengan su pasaporte e identificación, son menos legítimos. Antes eso era supremacista y racista, y ahora está validado por un grupo político”, dice Ernesto Castañeda, director del Centro de Estudios Latinos.


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Por Julio Túpac Cabello, @eljuliotupac

Los seres humanos tenemos noción del mundo en el que vivimos a través de la representación. No basta con lo material. Si las cosas no existen como ideas en nuestro logos, si ellas no forman parte de lo que pensamos, simbólicamente desaparecen.   

Y eso nos está pasando a los latinos en Estados Unidos. Estamos frente a un segundo mandato de Trump, de toda una cultura que quiere borrarnos y que no considera virtuoso que este país tenga una sociedad multiétnica, multirreligiosa, multilingüe. Sino que, por el contrario, está dispuesta a devolver el control hegemónico al perfil que ellos creen propietario del gentilicio estadounidense: blancos, anglosajones, protestantes o cristianos conservadores. 

La idea per se es una falacia (como ya dijimos, las creencias son así, arbitrarias), porque este país fue fundado, nutrido y crecido por migraciones de todo el orbe. 

Apenas al empezar este mandato, la Casa Blanca y los órganos gubernamentales tumbaron sus portales en español, una clara expresión de rechazo a la cultura hispana de Estados Unidos. Era sólo el comienzo. 

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Castañeda: “Trump no puede borrar la influencia de lo latino en todas las esferas: en lo médico, en las escuelas, en las artes, en los deportes, en el trabajo, en la investigación, en los medios”. Foto vía Ernesto Castañeda.

Para Ernesto Castañeda, sociólogo e investigador de American University, en Washington DC, y director del Centro de Estudios Latinos y de The Inmigration Lab, “en el proyecto Maga, los latinos dejan de ser una parte de la poli estadounidense y pasan a ser un grupo de gente que hay que expulsar de la sociedad. Incluso un latino que tiene muchos años asentado en Estados Unidos tiene la amenaza explícita de ser expulsado”. 

Parece una afirmación exagerada e insensata, pero la realidad nos confirma que ese horror es cierto. Y no es todo. “Otro objetivo de las políticas Maga es acabar con los derechos civiles logrados en la década de los 60 con la lucha de Martin Luther King y muchos otros, con lo cual se establecía igualdad con las comunidades afroamericanas así como de otras etnias y se lograban los derechos de las mujeres”, sigue Castañeda.

Obviamente, como todo fenómeno nacionalista y supremacista, esa búsqueda de la pureza primigenia es un sinsentido. No hay manera de borrar a los 65 millones que somos, según el Censo, con matrimonios mixtos y segunda y tercera generación de latinos nacidos y criados aquí. Los latinos hace rato están cambiando esta cultura y, además, lo seguirán haciendo por décadas. Es el 20% de esta sociedad.

Los latinos que se “auto odian”  y la discriminación religiosa

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La narrativa ha afectado la cultura latina. A su ontología y a su economía, a su pertinencia como ciudadanos, a su salud mental. Todos estos enrarecimientos del ambiente son “adversarios” para crecer, para sentirse satisfechos, para estar en paz y para innovar. Y el miedo, para los que lo tienen, que son muchos, suele ser un atenuante, un desacelerador y un compresor. Hay gente que no sale de la casa; por ende, tiene menos ingresos y menos egresos y eso afecta a la dinámica social y al comercio, e incluso a comercios no latinos. De acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de Pennsylvania, sólo en 2025, el consumo disminuyó 14 mil millones de dólares por esta causa.

“Es una idea suicida”, prosigue Castañeda, “que tiene naturaleza ideológica pero no pragmática: Trump logró convencer a cubanos, venezolanos, centroamericanos, de que él iba por lo peor de lo peor, pero ya la comunidad latina ha visto que no hay discriminación. Nos quieren afuera a todos. Y eso va a afectar las preferencias electorales”. 

En la élite trumpista saben que eso es así, “y lo consideran un precio a pagar para alimentar sus bases blancocentristas y xenófobas. Solo los latinos que se sientan blancos y con auto odio forman parte de los electores de Trump. Pero son minoría”.

De todos modos, lo hispano se mantiene en casi todas partes porque el mercado es el mercado. “La realidad demográfica de Estados Unidos no ha cambiado”. 

También hay una racialización: quieren que ser hispano y hablar español sea igual a ser indocumentado y estar fuera de la ley. “Hay la idea en ciertos individuos de extrema derecha de que hay ciudadanos que aunque tengan su pasaporte e identificación, son menos legítimos. Antes eso era supremacista y racista, y ahora está validado por un grupo político”. 

Castañeda es doctor en sociología de la Universidad de Columbia y tiene más de dos décadas dedicadas a la investigación del tema migratorio con varios libros publicados. Para él, hay una realidad que no se puede suprimir: “Trump no puede borrar la influencia de lo latino en todas las esferas: en lo médico, en las escuelas, en las artes, en los deportes, en el trabajo, en la investigación, en los medios”, explica. Un dato reciente que lo ilustra es que el 20% de la audiencia anglosajona miró el Mundial por Telemundo. 

“A los latinos se nos ha incluido en una teoría conspirativa que es una idea compleja de muchas mentiras al mismo tiempo, en la que hay que votar contra los latinos que se prestan a la trampa electoral y así defender a lo ‘americano’”, indica Castañeda.

Pero los latinos, por el contrario, “van a ser el futuro. Muy probablemente tendremos un gobernador latino en California. Marco Rubio ya es una probadita. No sería una locura que en uno o dos ciclos haya un presidente latino”. 

Celebración del 5 de mayo. San Francisco, CA. 2025. Foto: Tamoa Calzadilla.

 
 

La factura

Lo que dicen los estudios de popularidad parece darle la razón a Castañeda. Ninguna empresa medidora de opinión pública da al presidente Donald Trump cifras de popularidad que superen el 30%. 

Entre los latinos es igual o peor. Según un sondeo del Pew Research Center, ocho de cada diez hispanos, independientemente de su afiliación política,  piensan que las políticas de Trump han sido dañinas para la comunidad latina. Y más de la mitad de los latinos tienen inquietud sobre su rol en la cultura estadounidense.

Al rechazo, temor y preocupación bien fundados de la comunidad hispana, se suma el aumento geométrico de las detenciones: en el mes de julio, las detenciones de ICE alcanzaron una cifra récord, con más de 46 mil inmigrantes detenidos. 

En esa dinámica, abundante en detenciones ilegales y muchos abusos, ya han ocurrido 24 muertes de latinos bajo custodia de las autoridades de inmigración. Son numerosos los casos de gente con documentos que ha sido arrestada, madres e hijos separados, y muchos otros completamente injustificados. La única razón es el origen. Una idea completamente antiamericana. 

Para Castañeda, “esto va a mejorar cuando pase esta pesadilla trumpista. Y va a haber mucho espacio para las voces latinas y para otras, que también han sido silenciadas”. 


“Otro objetivo de las políticas Maga es acabar con los derechos civiles logrados en la década de los 60 con la lucha de Martin Luther King y muchos otros, con lo cual se establecía igualdad con las comunidades afroamericanas así como de otras etnias y se lograban los derechos de las mujeres”.

Ernesto Castañeda, sociólogo e investigador de American University, en Washington D.C.


Julio Túpac Cabello es periodista, escritor y especialista en narrativas. Ha trabajado en medios internacionales como BBC, Univision y la Agencia EFE, y en TV networks como HBO, Sony Pictures Television y NBC Telemundo. Egresado de la Universidad Central de Venezuela, tiene una maestría en producción de Cine y TV en la Universidad de Bristol, Inglaterra. Es autor de los libros Nosotros, los centauros (ficción); Felices Bastardos (un registro arbitrario de la menospreciada ciudad de Miami) y Sabiduría de moribundo (escritura creativa y multigenérica); entre otros. Actualmente reside en la ciudad de Washington, DC. @eljuliotupac